¿Cuál es el error más caro que puede cometer el propietario de un hotel?
¿Sabes cuál es el error más caro que puede cometer el dueño de un hotel? Bajar la persiana. Cerrar por no saber cómo gestionar una crisis es un billete directo a la devaluación del activo, la pérdida de posicionamiento en el mercado y un coste astronómico cuando se intente reabrir. Y aquí es donde entra la gestión interina, esa herramienta de rescate que muchos desconocen pero que, en manos expertas, salva cuentas de resultados y evita muchas noches de insomnio.
El Podcast de Inversión Hotelera, conducido por Ivar Yuste (PHG), dedicó un episodio completo a analizar esta figura clave para el sector. El programa contó con la participación de Carlos García Conde y Jesús Izquierdo, socios fundadores de ge·ho, quienes acumulan casi 14 años de experiencia liderando el rescate operativo de activos hoteleros en España.
Si tienes un activo hotelero que no arranca, o si te enfrentas a un relevo generacional complicado en tu negocio, te recomendamos ver esta entrevista completa. Es una auténtica clase magistral de realismo, sin rodeos ni teorías de consultoría de salón.
A continuación, resumimos los puntos clave de una conversación que todo inversor o propietario hotelero debería escuchar con atención:
El axioma financiero: "Un hotel jamás en la vida se puede cerrar"
La premisa de ge·ho es tajante: cerrar es el peor negocio posible. El vacío comercial y reputacional que dejas al bajar la persiana lo ocupa de inmediato la competencia. Reactivar un hotel cerrado no solo implica arrancar de cero a nivel comercial; también te enfrentas al rápido deterioro de las instalaciones, problemas de captación de personal y a una maraña de trámites y licencias que debes volver a solicitar desde el principio.
"Levantar un hotel cerrado es muy costoso, lleva mucho tiempo y cuesta mucho dinero."
El diagnóstico incómodo: admitir que necesitas ayuda
A veces, el mayor obstáculo de un propietario es el propio ego o el desgaste psicológico acumulado. Aunque perciben los síntomas claros —como fugas operativas o baja rentabilidad—, admitir la necesidad de un rescate externo choca a menudo con barreras emocionales. Es como retrasar la visita al médico hasta que la dolencia ya es crítica.
ge·ho no sugiere, asume el mando (y el riesgo)
A diferencia de la consultoría tradicional, que se limita a entregar un informe de recomendaciones y marcharse, la gestión interina de ge·ho se baja al barro. Los fundadores y su equipo se empapan de la operativa real —llegando incluso a inspeccionar las calderas de los establecimientos— y asumen el control total de la gestión. Su entrada se rige por dos reglas muy claras:
"Tenemos dos cosas muy claras en la empresa: una es que sabemos cuándo llegamos, nunca cuándo nos vamos; y otra es que nosotros vamos a mandar."
Cuadro de mando: la predicción al minuto
La toma de decisiones no puede basarse en hojas de cálculo teóricas o previsiones a largo plazo. ge·ho ha desarrollado un cuadro de mando propio que permite saber con exactitud cuánto ganó el hotel el día anterior y si esa cifra es suficiente para cumplir los objetivos. Este sistema exige a cada jefe de departamento un control riguroso de facturas y albaranes, lo que responsabiliza a toda la plantilla y permite a ge·ho anticipar escenarios futuros con rapidez.
El personal: recuperar el talento interno
Una intervención no tiene por qué significar despidos masivos. El método de ge·ho pasa por aprovechar el talento y el conocimiento del personal que ya está en la casa. Su enfoque se centra en escuchar a la plantilla, entender sus expectativas y hacerles partícipes del nuevo rumbo del negocio. En muchas ocasiones, las soluciones a los problemas operativos ya están dentro del hotel; solo hace falta que alguien se pare a escuchar a los trabajadores.
¿Gestión para vender o gestión para estabilizar?
La estrategia depende del objetivo final de la propiedad. Si el propósito es vender el activo a un tercero, el trabajo se enfoca en asegurar el estricto cumplimiento normativo, eliminar cualquier vicio oculto y mejorar el posicionamiento de la marca para maximizar el valor de venta. En cambio, si el fin es reflotar el negocio a largo plazo, la estrategia operativa cambia por completo.
Si eres inversor, promotor o tienes un hotel que no rinde como debería, no dejes que el activo te controle a ti. Te invitamos a ver el vídeo completo y descubrir cómo la honestidad brutal y un control operativo estricto pueden devolverle la viabilidad y la ilusión a tu proyecto.